Hoy hace dos semanas desde el peor día de mi vida, el día que acabaron lo que han sido mis tres años mas felices. Y yo sigo igual que aquel día. He intentado olvidar, pero no quiero. He intentado estar enfadado por lo que me hizo, pero no puedo enfadarme con ella, es algo que no he conseguido hacer en todo este tiempo, nunca me he enfadado de verdad. No, no estoy enfadado, sólo muy triste. He intentado centrarme en los pocos malos momentos que ha habido pero uno sólo de los buenos borra todos los malos. Todo lo que hago me recuerda momentos con ella.
Ayer volvía al instituto después de Semana Santa, y creía que me vendría bien para distraerme, pero una vez allí me volví para casa, ya que había elegido ese instituto para estar más cerca y hacer mas fácil la manera de estar juntos, no pude quedarme ahí tan cerca y me fui. Hoy tampoco iré supongo (pero tengo que acabar el curso ahí y ya veremos el año que viene donde voy).
Entiendo que se puedan pasar malas rachas, yo mismo las pasé en ese tiempo. Creo que se podría haber (se puede) arreglado, y lo creo porque pienso que merece la pena hacerlo, aunque suponga un poco de esfuerzo volver a estar como antes.
Desde entonces es como si me faltara un trozo de mi mismo, se lo que hay pero no termino de creerlo, como si estuviera viéndolo en tercera persona. Tengo momentos de distracción en los que casi no pienso en este tema, pero duran poco.
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